Por Jeremías Martell
Me preguntó
sobre mi vida. Ella quería saber todos los detalles de lo que hacía en la
cotidianidad de un día normal. Cada minucia que me haría una persona
interesante o aburrida. Una buena pareja o un mero “acompáñate” con el cual
alguien podía confiar.
No le mentira.
Aunque la tentación estaba allí. Ser más de lo que no era, ser mejor de lo que
podía ser.
Pero, cómo
decirle que estaba completamente dedicado a mi carrera profesional. Que mis energías, tiempo y atención estaban
completamente comprometidos con la visión de lo que quería ser. Que lo más importante,
ante lo cual estaba dispuesto a sacrificarlo todo, eran esa metas que deseaba,
e iba, a lograr.
No comments:
Post a Comment