Por Jeremías Martell
Durante años
he cargado un boleto de cine en mi billetera. Ya está viejo y maltratado. Las
letras ya casi han desaparecido. Este era un recuerdo. Lo que decía ese boleto
ya no importaba. Habían pasado años desde que lo había memorizado.
Tener ese
boleto me acordaba a ella. De esa primera vez que nos encontramos. De esa
primera vez que nos vimos luego de ser adultos. De poder conversar y actuar
como nunca lo habíamos hecho antes.