Saturday, May 30, 2015

Una llamada [8.5 misoginia]




Por Jeremías Martell

Habían pasado unos seis meses desde que ella se había ido del país. Con una llamada inesperada volví a hablar con ella. Me sorprendió porque le había dicho que no llamara. Que comunicarse con sus “pretendientes” en el país lo único que lograría era crearle duda en su nueva vida en el exilio.

Lo que ella me dijo en esa conversación me ofendió a tal grado  que jamás le volví a hablar. Le prohibí a mis amistades que mencionaran su nombre.

-Debí elegirte a ti… no eres el hombre de mis sueños. Pero sé que nada me hubiera faltado si estuviera contigo.

Lo que sentí fue indignación… furia… coraje. En ese momento cualquier cariño, o hasta amor, que pude haber sentido por ella se desvaneció. No. Se transformó en odio y rencor…

Jamás la volví a ver.

Saturday, May 9, 2015

Satisfacción [8.4 misoginia]



Por Jeremías Martell
 
Con gran satisfacción leía la carta que ella me había enviado. Me daba las gracias por ayudarla a irse del país. También me escribía describiendo el arrepentimiento de haberse ido. De haber dejado a sus familia y amigos. A todos esos pretendientes que la adoraban y hacían lo que fuera por complacerla. Extrañaba la adulación de hombres lujuriosos.

Meras añoranzas de lo perdido.

Me decía  de la desesperación de estar sola. De no conocer a persona alguna. Escribía de la soledad como su único acompañante en una ciudad que no le importaba lo que estuvieras padeciendo. Eras tan sólo un ser anónimo más.

Lo que era su más preciada arma, lo que la hacía especial, allí ya no lo era. Su exótica belleza  ya no lo era. En esa ciudad era una mujer más.

Leía y releía esa carta con gran satisfacción. Había ganado, y logrado más de lo que deseaba. Su sufrimiento me satisfacía.