Saturday, February 18, 2017

Su Tumba [8.9 misoginias]



Por Jeremías Martell


Era apropiado que nuestra relación terminara en el cementerio. Ese fue uno de nuestros lugares favoritos. Donde pasamos largas horas nocturnas… cometiendo las más profundas y deliciosas herejías.

Al mi vida alargarse, más de lo que esperaba, visitar tumbas había tomado un sentido diferente. Era ver como mis amistades dejaban de existir y se convertían en meros recuerdos. Aquellos colegas con quien compartía relaciones profesionales ya no daban sus bien intencionados consejos. Que mis familiares ya no estarían allí, sus voces jamás vueltas a escuchar.

Al tiempo pasar un sentimiento de triunfo se añadía a mis visitas a los cementerios.  El triunfo de pararte sobre el cuerpo inerte del adversario caído. Un perverso sentimiento de gloria me emborrachaba cada vez que visitaba las tumbas de mis enemigos. De ese Gran Maestro y la de su Diputado. De ese viejo alcohólico traidor… y todos aquellos que en algún momento resintieron mi ser.

Esta vez era un poco diferente…  por primera visitaba la tumba de alguien que en algún momento, por un mero instante,  amé.