Sunday, February 17, 2019

No lo pude admitir [20.7 misoginia]



 Por Jeremías Martell


Ahora lo puedo admitir. No sólo la admiro… la amo.
Amor nunca sera suficiente.

Tenemos que aprender a vivir con nuestras desiciones.

Afrontarlas. Dejar de soñar con cosas que nunca serán.
Esto es sólo un sueño… las mascara del amor.

Sunday, February 10, 2019

Después de una Década [18.4 misoginia]


 Por Jeremías Martell


Estaba sentado al lado de mi abuela, en la sala de la que fue la casa de Doña Leonora. Mi abuela conocía a todos en esa casa. Los hijos, sobrinos, y todos los parientes y amigos de Doña Leonora, quienes ahora estaban allí para rezarle el rosario y recodarla. Yo… conocía a nadie en esa casa.

Pero todos sabían quién era yo.

Mi abuela se había encargado que todos se enteraran de los logros que había acumulado en los últimos 10 años. Supongo que todas las abuelas hacen lo mismo. Hasta exageran un poco de los logros de sus nietos.

No sabía que ella era la nieta de Doña Leonora. Hasta que la vi salir de la cocina con su madre. La madre no me reconoció, pero ella sí.

Cuando ella me saludó, la expresión de la madre me reveló que ella sabía quién era yo. Mi abuela, quien no sabía mi historia con la madre, se había encargado de ella supiere de mi leyenda. De que había logrado lo que nieta no había logrado.

Yo era lo que la madre quería para su hija. Había triunfado, en lo que nieta había fracasado.

Una década más tarde… ahora la nieta, y su madre, no eran lo suficientemente buenas para mí.

Sunday, February 3, 2019

Los Sueños de una Madre… Irrealizables [18.3 misoginia]


 Por Jeremías Martell


Era el velatorio de la abuela... Doña Leonora.

Doña Leonora fue una mujer extraordinaria. En una época donde las mujeres eran “de” su esposo o la “viuda de”, ella era su propia persona, ella era Doña Leonora. Su nieta no logró vivir a la altura de su abuela.

Las grandes expectativas terminaron cuando la nieta quedo preñá en su tercer año de universidad. Ella nunca regresó a la universidad. No fue ingeniero… y mucho menos la doctora que su madre quería.

La desgracia familiar culminó cuando el padre de la criatura desapareció. No desposó a la nieta, como su madre hubiera querido. No quiso reconocer o contribuir a la manutención de su vástago.

La nieta se convirtió en una madre soltera. Sin profesión. Alguien que la madre ahora tendría encerrada en su hogar. Los sueños de la madre no se cumplieron.

Sunday, January 27, 2019

¿Solos? [18.2 misoginia]


 Por Jeremías Martell


Nunca desarrollamos una verdadera relación. En ocasiones salimos en el mismo grupo de amistades. Siempre nuestra amiga se encargaba de lograr que nos viéramos. Pero siempre en público.

Todas nuestras conversaciones tuvieron testigos y comentaristas.

Nunca estuvimos verdaderamente solos.

Cuando iba a su casa, era con mi amiga. Nunca fui a esa casa sin mi amiga... la unica vez que fui a esa casa sin el escudo civilizante de mi amiga, todo fue un desastre.   


Sunday, January 20, 2019

Los Sueños de una Madre [18.1 misoginia]


 Por Jeremías Martell


Habían pasado más de 10 años desde la última vez que la vi. No recuerdo los detalles de ese último encuentro. Debió ser algo común, de esos encuentros cotidianos. Lo que si recuerdo con lujos de detalles es la última vez que estuve en su casa, cuando su madre no me dejo verla.

~Ella está estudiando… no tiene tiempo para ti.

El desdén y la desaprobación que la madre lanzaba hacia mí, casi me desarmaba. Yo no era lo suficientemente bueno para su hija. La niña dorada que había logrado ingresar en la mejor escuela de ingeniería del país. El primer paso en lograr que lo su madre no había logrado. Porque luego de la escuela de ingeniería, su hija entraría a la escuela de medicina… seria la doctora.

Para la madre yo no contribuía a esa meta. Yo era la mala influencia que podía descarrilar a su hija.

Saturday, April 15, 2017

Epílogos [1.20 misoginia]




Habían pasado unos meses desde que nuestra relación terminó. Una vez ella decidió no continuar, yo, no miré atrás.

Jamás volví a tener contacto directo con ella. Aun así, de tiempo en tiempo su sombra aparecía en mi mente. Había cosas que cuando me las dijo, no registraron reacción alguna en mí.

“Ya no eres como antes”

“Siempre estas trabajando”

“Ya no sonríes”

Sus palabras las había echado a un lado. Como las de una niñata que no entendía lo que era tener una vida con propósito. Que el trabajo no era meramente una forma de obtener sustento. Era una vocación, una faena que daba sentido a la vida.

Me tomó meses entender que ella tenía razón. Mientras más ascendía profesionalmente, más  viajaba constantemente, más tareas asumía,  menos tiempo tenia. Menos reía. Menos hacia todas esas cosas que hacían una vida interesante.

Si, tenía más dinero, poder y fama dentro de mi profesión. Pero cada vez era menos “feliz” en el sentido común de la palabra. Porque complacido estaba con mis logros. El sacrifico que estaba haciendo era que cada vez hacia menos feliz a las personas a mi alrededor. Mi familia me veía menos, mis amistades eran olvidadas… y la mujer que en algún momento admiré, y hasta amé, ya no estaba a mi lado.

Ella tenía razón, ya no era me esforzaba  por hacerla feliz, o meramente hacerla sonreír. La sonrisa que en algún momento desesperadamente busqué.

Si fuera una mejor persona, sentiría remordimiento… haría lo posible para enmendar mi “error”.
Jamás me he presentado ante nadie como una “buena persona”. Nunca he mentido en ese aspecto… en lo que sería para muchos una encrucijada, para no lo seria. Mi profesión ha sido y será lo más importante en mi vida.

Nunca la volví a buscar…  

Saturday, March 18, 2017

La Miraba Dormir [1.8 misoginia]




Por Jeremías Martell


En la cama, la miraba dormir a mi lado y quería tanto decirle:

“Te veo acostada a mi lado… Diciendo palabras que nunca pensé que diría… Despierto y sin miedos…”

No podía… el sentimiento no estaba allí. Ella dormía a mi lado. Cómoda y serena. Era hermoso. Era lo que todo novio, esposo o amante debería aspirar.

No lo podía decir. Aunque las pensaba, las palabras no salían de mi boca. No sentía ese profundo amor que debía sentir por ella.