Sunday, February 10, 2019

Después de una Década [18.4 misoginia]


 Por Jeremías Martell


Estaba sentado al lado de mi abuela, en la sala de la que fue la casa de Doña Leonora. Mi abuela conocía a todos en esa casa. Los hijos, sobrinos, y todos los parientes y amigos de Doña Leonora, quienes ahora estaban allí para rezarle el rosario y recodarla. Yo… conocía a nadie en esa casa.

Pero todos sabían quién era yo.

Mi abuela se había encargado que todos se enteraran de los logros que había acumulado en los últimos 10 años. Supongo que todas las abuelas hacen lo mismo. Hasta exageran un poco de los logros de sus nietos.

No sabía que ella era la nieta de Doña Leonora. Hasta que la vi salir de la cocina con su madre. La madre no me reconoció, pero ella sí.

Cuando ella me saludó, la expresión de la madre me reveló que ella sabía quién era yo. Mi abuela, quien no sabía mi historia con la madre, se había encargado de ella supiere de mi leyenda. De que había logrado lo que nieta no había logrado.

Yo era lo que la madre quería para su hija. Había triunfado, en lo que nieta había fracasado.

Una década más tarde… ahora la nieta, y su madre, no eran lo suficientemente buenas para mí.

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