Saturday, November 19, 2016

Fotografía [8.6 misoginias]



Por Jeremías Martell


Conducía mi auto.  En silencio. La radio con el volumen bajo. En alguna estación local, en donde sonaban canciones que no reconocía.

Ella estaba sentada a mi lado… también escuchando las mismas canciones que no reconocíamos. Esta sería una de las últimas veces que iríamos de juerga. Pronto ella dejaría el país. Los resultados de mis manipulaciones.

Nos encontraríamos con algunas de nuestras amistades. Las mismas que en algún momento consideré mi competencia, mis enemigos a derrotar por el amor de ella. Había ganado, los derroté, a todos y a mí mismo.

Cuando acordes que vagamente reconocía comenzaron a sonar. "Cada vez que yo me voy...". Una canción que era popular en ese momento se convertiría en el himno de la noche... de los próximos días. Los previos a su partida.

Me tomó unas docenas de segundos... largos insensibles segundos... en darme cuenta que ella lloraba. En silencio. La canción la enfrentaba a lo que sería su inmediata realidad. La de sólo poder ver a sus seres “queridos” en fotografías. De que ya no tendría a ninguna de sus amigos o familiares cerca. Para abrazarlos y besarlos. Ni poder compartir con ellos sus más íntimos sentimientos.

Estaría sola.

No dije nada. En silencio sólo tomé su mano y continué conduciendo el auto por la carretera. Sabía que una canción siempre nos recordaría ese momento. “En la distancia te puedo ver… cuando tus fotos me siento a ver “.


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