Saturday, August 20, 2016

Para quien [6.2 misoginias]



Por Jeremías Martell 

Me aprestaba a comenzar. Caminé hacia el podio de la forma más arrogante posible. Tomé posesión del mismo con una perversa sonrisa. Con la emoción del disfrute de estar frente a un salón lleno de personas que venían a verme y a escucharme hablar.

Como todo tema académico, era algo árido y hasta aburrido. Los que hablaron antes de mi fueron eficientes en su tarea. Pero, no lograron “mover”, conmover o inspirar a la audiencia. No lo haría así. Llenaría mi presentación de una “comedia” seca.  Repleta de cinismos y sarcasmos. Había diseñado toda una serie de comentarios “impropios” que incomodarían a los académicos más pulcros de la audiencia.

El salón estaba lleno de mis pares. Mis iguales en la academia. No les iba a hablar a ellos. Haría mi presentación para ella. El espectáculo que estaba por realizar era por ella.

Sentada en el medio de la primera fila, la miré a los ojos, mi sonrisa perdió su perversidad, y comencé.

Las incomodas risas de mis pares ante mis sarcasmos y cinismos; las miradas de aprobación ante mis planteamientos y los aplausos y felicitación que me otorgaron al final… muy poco me importaron. Mis colegas no eran importantes.

La sonrisa que le logré arrebatar con mis comentarios cínicos y sarcásticos, con esa comedia “seca” que ella no apreciaba o aprobaba; los destellos de interés en sus ojos por lo que estaba diciendo… sólo me importaba la aprobación que ella me daba.

Su expresión de orgullo por mí era más valiosa que todas las loas de mis pares.

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