Por Jeremías Martell
Cada vez que
caminaba por la ciudad era inevitable que me topara con tulipanes. Durante la
primavera y el verano ellos eran un constate recuerdo. Los tulipanes me
acordaban de ella. Esas eran sus flores favoritas.
Con plena
intención procuré que nunca le llegaran esas flores. Sabía que le gustaban. Que
era sus favoritas. Sabía que la hubiera hecho muy feliz si hubiera llegado con un
ramo de tulipanes.
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